
Rúbrica (“Invito al viaggio”, di Franco Battiato)
Cap: Buongiorno amici e benvenuti a bordo della Nave Italia. Questa è la cinquantanovesima puntata del nostro viaggio. Buongiorno, Dante.
Dante: Buongiorno, capitano. Mancano due sole puntate alla fine del Viaggio in Italia.
Cap: Proprio così, Dante. Ricordate, cari amici, quando – insieme al nostro Inviato Speciale – a Roma, abbiamo fatto la conoscenza del grande Spartaco?
Dante: Sequenza nano-mnemonica: 4, 3, 2, 1... Contatto. Signore e signori, benvenuti a Roma.
(intervista a Spartaco, XIII)
Inviato: Capitano, è qui con noi Spartacus.
Cap: Spartaco, come sta?
Spartaco: Bene, capitano, grazie.
Cap: Usted era un gladiador.
Spartaco: Sì, fui gladiador. Pero antes fui esclavo. Por la precisión, nací esclavo.
Cap: Nació esclavo. Es decir, nunca conoció la libertad.
Spartaco: Nunca.
Cap: Y un día lo eligieron para ser gladiador.
Spartaco: Otra forma de esclavitud. Quizás peor, porque debes morir o dar la muerte para divertir a tus patrones, tus dueños.
Cap: ¿Qué es más dificil: morir o matar?
Spartaco: Ambas cosas dan un miedo indescriptible. Nadie quiere morir, y sin embargo matar a un amigo puede ser peor que la muerte.
Cap: ¿Y cómo se volvió el líder de la más grande revuelta de la historia antigua?
Spartaco: Por amor y por casualidad, como la mayor parte de las acciones humanas.
Inviato: ¿Puede explicarlo mejor?
Spartaco: Trataré. Ya no soportaba la idea de ser una máquina sangrienta, y me había enamorado de una mujer... ella también una esclava. Deseábamos un hijo, un hijo que tuviera lo que nosotros nunca habíamos tenido: la libertad.
Cap: Así empezó todo...
Spartaco: Así... En un principio eramos pocos, pero —con el tiempo— se agregaron a nosotros todos los débiles, los presos, las víctimas de esa gran potencia que era Roma. Nos volvimos un ejército de personas normales, hombres, mujeres, niños, ancianos, que deseaban una sola cosa: vivir una vida libre.
Cap: ¿Y Roma? ¿Cómo reaccionó Roma?
Spartaco: El Senado romano se enojó muchísimo, y con nuestras cabezas jugaron un partido donde no cabían nuestros intereses. En suma: nos usaron.
Cap: Y usted terminó su vida crucificado.
Spartaco: Sí. Sí, sí, sí... pero —a distancia de tantos siglos— creo que Craso, el gran maestro de Julio César, no entendió que ordenando mi ejecución me regalaba la libertad que jamás había conocido. Y a mi hijo, finalmente libre, regaló la memoria de un padre digno de este nombre.
Música: (“Terzo intermezzo”, di Fabrizio de Andrè)
Cap: Rossi, mi sente?
Rossi: Sí, capitano, sono in linea...
Cap: Se non mi sbaglio, lei è stato la nostra guida alla conoscenza della bellissima cittadina di Assisi, la patria di San Francesco.
Rossi: La terra del silenzio e della meditazione, le strade medioevali dove uno può sentire chiaramente la presenza dello Spirito.
(Rossi davanti a San Damiano, XXVI)
Rossi: A nuestra derecha podemos admirar el crucifijo que en frente a la pequeña iglesia de San Damiano, completamente destruida, ordenó a Francesco reconstruir su Iglesia…
Voce: Francesco! Francesco!
Francesco: Chi mi parla? Dove sei? Non ti vedo.
Voce: Francesco, sono qui. Sono io.
Francesco: Ma non può essere... Tu che mi parli, Signore!
Voce: Francesco, vai e ripara la mia casa che cade in rovina...
Francesco: Sì, questa piccola chiesa é tutta distrutta...
Voce: Francesco, tienes que reparar mi casa, porque está en ruinas…
Francesco: Es que yo no se como se hace... No soy un albañil, y solo además…
Voce: Ricostruisci la mia Chiesa, Francesco…
Cap: Più tardi comprese perfettamente...
Rossi: Si, comprendió que todo hombre simple lleva en el corazón un sueño y con perseverancia y voluntad podrá construirlo…
Música (“La vita è adesso”, di Claudio Baglioni)
Cap: E lei, Inviato Speciale?
Inviato: Non potrò mai dimenticare il nostro incontro con il santo dei poveri, con Francesco d’Assisi in persona.
(intervista a Francesco d’Assisi, XXVI)
Cap: Inviato Speciale, mi senti?
Inviato: Sì, capitano. Qui con me, c’è Francesco di Pietro di Bernardone.
Cap: Francesco… San Francesco, perchè lei è un Santo.
Francesco: Per favore, capitano, mi chiami Francesco.
Cap: Francesco, il poverello d’Assisi... Ma lei non fu sempre povero.
Francesco: No, capitano. Mio padre, Pietro di Bernardone, era un uomo ricco. Mi mamá quería que me llamara Giovanni, mi padre —un mercader prepotente— me impuso Francesco.
Cap: La riqueza le permitió estudiar el latín, el vulgar y el provenzal. Aprendió el arte de la música y, en edad temprana, empezó a escribir poemas.
Francesco: Si, si... Durante las fiestas la gente demostraba apreciar mucho mis poemas. Pero las fiestas terminaron y llegó el espectro de la guerra.
Cap: ¿La guerra? ¿Qué guerra?
Francesco: La guerra, la guerra, capitano. La guerra de Assisi en contra de la ciudad de Perugia.
Cap: Y usted participó.
Francesco: Claro que si. Demostrar el valor y la audacia matando al prójimo era casi una obligación a principio del siglo XIII. Y no me parece que en su época, el improbable siglo XXI, la situación es cambiada de manera significativa.
Cap: Lo capturaron los de Perugia.
Francesco: Sí, viví la experiencia terrible de la cárcel. Conocí el hambre, y cuando regresé a mi casa ya no era la misma persona: enfermo, tenía terribles pesadillas en donde mataba y me mataban.
Cap: Cuando cambió? O, más bien, ¿Cuándo se convirtió?
Francesco: Como Saúl, un día, de repente. Había decidido vivir matando, quería hacer de la guerra mi trabajo y por esta razón seguía a un mercenario y su brigada. Pero el Señor se me apareció y me ordenó que regresara a mi casa.
Cap: Y usted obedeció.
Francesco: Era Dios. Más grande de cualquier locura, más fuerte de toda fuerza.
Cap: De hecho muchos pensaban que usted estuviera completamente loco.
Francesco: Beh, un día me quité toda la ropa y quedé desnudo a la vista de la gente, diciendo que no quería nada para mi y que quería vivir como los pájaros del cielo.
Cap: Para no hablar de cuando se acercó a un leproso y lo abrazó.
Francesco: Lo abracé y lo besé, porque nadie más que él era mi hermano.
Cap: Yo me quedaría horas hablando con usted, Francesco, ma il tempo è tiranno. Arrivederci.
Francesco: Arrivederci, capitano. Pace e bene.
Música
Dante: Capitano, è in linea il professor Bembo!
Música: (“Mambo italiano”, canta Luca Buonfrate)
Cap: Professore, buongiorno! Meno due, caro professore!
Bembo: Meno due, che?
Cap: Mancano due tappe alla fine del nostro viaggio, e tra poco tutto sarà passato.
Bembo: Passato prossimo, capitano!
Dante: Ausiliare dei verbi transitivi, ovvero dei verbi che hanno un oggetto e che rispondono alla domanda: chi o che cosa? Ausiliare dei verbi transitivi: AVERE.
Bembo: Passato prossimo del verbo MANGIARE.
Dante: IO HO MANGIATO, TU HAI MANGIATO, LEI HA MANGIATO...
Bembo: NOI ABBIAMO MANGIATO, VOI AVETE MANGIATO, LORO HANNO MANGIATO.
Bembo: Ausiliare dei verbi intransitivi, ovvero dei verbi che non hanno un oggetto.
Dante: Per esempio: PARTIRE.
Bembo: L’ausiliare dei verbi intransitivi è ESSERE.
Dante: IO SONO PARTITO, TU SEI PARTITO, LEI È PARTITA...
Bembo: NOI SIAMO PARTITI, VOI SIETE PARTITI, LORO SONO PARTITI.
Cap: Quante cose abbiamo imparato!
Música
Cap: Ricordate, cari amici, quando il Signore della Notte ci ha portati a Barletta, in Puglia, nel bel mezzo della battaglia tra italiani e francesi? Dante, portaci nuovamente indietro nel tempo!
Dante: Sequenza nano-mnemonica: 14, 12, 10, 8... Contatto.
(intervista a Ettore Fieramosca, XXIX)
SN: Sono in compagnia di tredici uomini straordinari. Tredici cavalieri che oggi risponderanno a una grave offesa.
Cap: Una grave offesa. Un’offesa fatta da chi?
SN: I francesi, capitano. Trece caballeros franceses nos están mirando a los ojos. Sus nombres son nombres legendarios: Charles de la Torgues mejor conocido como “La Motte”, Jacques de la Fontaine, Eliot de Baraut…
Cap: E gli italiani?
SN: Gli italiani… A partir de la izquierda, mirada dura y lanza en resta: Ludovico Abenevole de Capua, mejor conocido como “l’Animale”, Mariano Abignente da Sarno, Guglielmo Abalmonte da Palermo, Giovanni Brancaleone da Genazzano, Giovanni Capoccio da Spinazzola, Marco Corollario da Napoli, Bartolomeo Fanfulla da Lodi, Ettore Giovenale da Roma, Miale da Troia, Pietro Rictio da Soragna, Romanello da Forlì, Francesco Salomone da Sutera... E poi c’é lui, il cavaliere dei cavalieri, Ettore Fieramosca da Capua!
Música
Cap: Ettore Fieramosca!
SN: Se vuole, capitano, possiamo fargli una domanda.
Cap: E andiamo.
SN: Fieramosca, Fieramosca... un momento, Fieramosca! Perché questo duello tra italiani e francesi?
Fieramosca: Perché ci hanno offeso. Nos ofendieron. La Motte dijo que nosotros los italianos somos unos cobardes, que un francés podría ganarle a diez italianos. Hoy estamos aquí para demostrar a ese señor que no es verdad, que Italia todavía no existe y sin embargo existen los italianos!
SN: Es el 13 de febrero de 1503. Faltan pocos segundos al choque mortal.
Fieramosca: Carica!
Todos: (gritan)
Música (“La guerra di Piero”, di Fabrizio de Andrè, canta Adriano Celentano)
Cap: La nostra pagina web, perché ognuno possa fare il proprio Diario di Bordo, è...
Dante: www.dantealighieri.com.mx
Cap: La prossima sarà l’ultima tappa del nostro viaggio, tenetevi forte perché il nostro Diario di Bordo ha per noi ancora tanti, ma tanti ricordi. Arrivederci!
Música: (“Viaggi e Miraggi”, di Francesco de Gregori). Titulares.
i