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DANTE TIMES

Catacumbas de Priscila,

eco del Cristianismo en Europa


Este artículo no sólo está dedicado a los amantes de la cultura italiana y a los lectores, también a quienes padecieron en todo el mundo defendiendo una causa justa y mostraron serenidad pese a los tormentos sufridos

Roma se distingue no sólo por el Coliseo o sus innumerables plazas decoradas con flores y fuentes que refrescan a los transeúntes, también el casco histórico conserva vestigios que recuerdan su historia y la llegada de las enseñanzas judeocristianas al continente europeo. Tal es el caso de las catacumbas de Priscila, ubicadas en la Vía Salaria, la cual antiguamente tenía fines comerciales.


Un edificio naranja habla por sí mismo, pues mediante sus ventanas y un estilo arquitectónico semejante al de los edificios bizantinos, románicos e incluso medievales; se alza imponente y alrededor de la puerta principal hay palabras en latín, las cuales indican que se trata de un cementerio. La entrada muestra solemnidad y parece como si susurrase por qué es un lugar importante en lo referente a la Historia; incluso la tranquilidad del interior, así como la arquería de los corredores, introducen a los visitantes al lugar donde descansan los restos de cristianos. Un destello especial es lanzado por todo el lugar, provocando una ensalada de sensaciones.


César Suárez, Jefe del personal de las catacumbas homónimas, brindó amablemente información respecto al recinto: “Lo más importante es entender qué es una catacumba, lo que siempre les decimos a los turistas que vienen aquí, y en realidad, es un cementerio cristiano, en este caso el lugar se excavó desde finales del siglo II y funcionó hasta el siglo V-VI, como máximo. La importancia de las catacumbas radica en que son un lugar donde los cristianos enterraron a sus familiares, necesitaban encontrar un espacio porque no se quemaba el cuerpo. Entonces buscan, en este caso un nicho, para hacer lo propio, con el objetivo de esperar esa resurrección que prometió Cristo. Las catacumbas nunca fueron lugar de refugio para los cristianos, porque muchas veces pensamos que se escondieron allí, esto no es cierto; tampoco fue un lugar donde se realizaban reuniones, ya que sabemos que en la antigüedad las mismas se celebraban en las domus ecclesiae”.

Al introducirse al lugar es posible ver las entrañas de la tierra, pero en ellas hay trazados nichos que forman una galería y a su vez esta es semejante a un laberinto. Si bien, en otro tiempo el lugar estaba oscuro, hoy cuenta con suficiente luz. De hecho, en los muros hay pinturas antiguas que representan pasajes bíblicos importantes.



“Primero que nada, vamos a encontrar manifestaciones artísticas, pinturas que nos hablan del sentido de la religión, en especial de La Salvación, a través de diferentes escenas o ejemplos que se encuentran, ya sea en el Antiguo Testamento o en el Nuevo Testamento. Entonces, desde un punto de vista religioso, hoy en día es muy importante una catacumba porque es entrar en contacto con las primeras manifestaciones de arte cristiano. ¿Cuál era el objetivo? Justamente es un arte positivo, donde se nos muestra a los tres jóvenes judíos en el fuego (Sadrac, Mesac y Abed-nego), el sacrifico de Isaac o la representación de la historia de Jonás y la ballena, aquí lo veremos como si fuera un monstruo marino. También se encuentran las imágenes de El Buen Pastor, símbolo de Cristo; siempre habrá algo positivo, nunca vamos a ver a un crucificado en las catacumbas, vamos a ver a Cristo más glorioso, El Buen Pastor, aquél que dio la vida por salvar a sus ovejas. Esa es la importancia, entender cómo fueron los primeros siglos de esa iglesia unificada, porque todavía no existen ramas, y cómo los cristianos empezaron a hablar de la salvación a través de las pinturas”; expresa César Suárez.

¿Por qué el lugar lleva el nombre ‘Priscila’?


La respuesta, como comúnmente se presenta, es que se vincula con la esposa de Aquiles y hasta se comenta que ella tuvo que ver con la erección de este lugar. La realidad es otra, pues la Priscila (o Prisca) que convivió con el apóstol Pablo es diferente a la que tuvo que ver con el desarrollo de este cementerio. Turismo Roma, a través de su página principal indica lo siguiente:

“Las catacumbas de Priscila son el testimonio mejor conservado de la vasta zona funeraria que atravesaba la Vía Salaria. Los núcleos primitivos de esta catacumba, entre los más grandes y antiguos de Roma, datan de finales del siglo II, atestiguados por la presencia de muchas inscripciones con los nombres de Pedro y Pablo. Su nombre deriva del dueño de la tierra, la matrona romana Priscila cuyo hijo habría acogido a San Pedro”.

Mientras tanto, el Jefe del personal de la catacumba confirma que, efectivamente Priscila era una matrona romana, quien brindó el lugar a la iglesia y además, no fue santa ni mártir, cosa que se piensa comúnmente en el extranjero, o se le confunde con Prisca de Aquileo:


“Priscila, en realidad, fue una matrona romana que donó la propiedad a la comunidad cristiana que vivía en esta zona. Enterrar era muy costoso y como los cristianos tienen la necesidad de ello, por eso las familias más ricas dieron sus propiedades. Entonces, Priscila hace lo anterior, además se piensa que fue enterrada en este lugar, ya que al ser su casa se ha considerado que existía una zona donde sus seres queridos reposaban. Vale decir que ella viene de una gens Acilio, de hecho en la antigüedad esta familia llegó a tener varios cónsules y uno de ellos, Manio Acilio Glabrione, ocupó el cargo en el año 91 y fue asesinado, él sí fue martirizado porque probablemente se convirtió al Cristianismo”.


En la Historia se comenta, e incluso en la actualidad se habla de un número pequeño de mártires que perecieron por su fe. Pero la verdad es otra, pues en el lugar hay miles de espacios donde fueron depositados los restos de los cristianos, incluso algunos como Priscilla no fueron martirizados, pero sí tuvieron relación con estos grupos de creyentes; sin embargo es necesario recordar que ésta es sólo una de las muchas catacumbas cristianas que hay en Roma y en otros países europeos.

 


 

Como señala César Suárez, el mártir, más allá de la fe, sirve como ejemplo de fidelidad a la verdad y a sus ideales, pero sobre todo de valor y serenidad: “Lo que aprendemos del mártir es que dio su vida, vivió su fe hasta las últimas consecuencias, sin importar la muerte que fuera, casos como santa Inés, mártir Lorenzo; tenemos que pensar que el martirio no era fácil, muchas veces eran muertes dolorosas que ellos aceptaron, porque de esa manera también se encuentran con Cristo. Lo que se aprende también es ese sentido de fe, ese sentido de realmente creer en Jesús hasta el punto de dar tu vida, que fue lo que hicieron. La gente venía a las catacumbas, querían rezar delante de los mártires y muchas veces, después de la muerte, querían ser enterrados cerca del mártir, se pagaba de más buscando una tumba que estuviera muy cerca, porque se tenía la concepción de que estando cerca de un mártir, ellos te cuidan en el camino hacia Cristo. Pero lo más importante de estas personas que sufrieron, es esa convicción de fe, de tal forma que te lleva a dar tu vida, justamente por un Cristo que no conocen, pero ellos saben que está ahí. Esa es la enseñanza más importante, cosa que rara vez se hace hoy, no creo que en la actualidad los mártires sean fáciles de ubicar como en la antigüedad. El sentido de pertenencia a la religión, yo creo que era mucho más fuerte que hoy en día”.


Para finalizar, el Jefe de la catacumba agregó que el sitio es una ventana al pasado, esto por el espectro de conocimientos y ramas de artísticas que alberga lo que en su momento era un lugar fúnebre y de respeto. Para entender la historia de Italia, es imprescindible conocer esta catacumba, porque ampliará la perspectiva histórica y religiosa:

“Antes que nada es siempre considerar la Historia de la iglesia, en este caso, como fue [tal cual]. Muchas veces tenemos concepciones, a veces equivocadas, de lo que sucedió en la antigüedad. Debemos pensar que el cristianismo prácticamente siempre ha llevado su fin en buscar, encontrar un camino hacia Cristo, hasta el día de hoy. Entonces, lo que les diría, es intentar llevar esa fe, de la manera más sencilla posible, como lo hacían en la antigüedad, ya que siempre va a estar alguien que nos va a esperar, entonces es la convicción de Cristo para el creyente. Y para el que no cree, la catacumba es un lugar en el cual se aprende el sentido de la antigüedad cristiana y romana, porque mediante la misma conocemos cómo se vivía en el periodo, cómo se pintaba, desde un punto de vista artístico se aprende de las catacumbas, pues también muestra estilos y cómo los cristianos evolucionan, desde un arte romano hasta el contemporáneo, siempre con el objetivo de representar a Cristo o escenas con las cuales podamos conectarnos con Él. Es tratar de llevar una vida fiel a sus ideales, primero que nada; segundo, es invitarlos a conocer la historia de la catacumba, en este caso, y aprender a través de estas primeras manifestaciones”.
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