Las voces de Italia
Cruzar Italia de sur a norte significa pasar por una serie de idiomas dentro del idioma, pues cada región tiene su forma de hablar, tan marcada que dos italianos de ciudades distintas a veces necesitan recurrir al italiano estándar para entenderse del todo.
Empezar por Roma es lógico, ahí el romanesco domina calles, mercados y los partidos de fútbol. “Ao!” funciona como saludo, llamado de atención en el trafico o simplemente para iniciar una frase, pero la expresión que quizá mejor representa el carácter de la ciudad es “Daje!”, ese grito de aliento que retumba en el Estadio Olímpico cada vez que la Roma sale a jugar. Esa palabra la aprendí junto a mi amigo Davide, ambos fanáticos del equipo della capitale. Para profundizar en ese universo romano, la serie Strappare lungo i bordi, de Zerocalcare, retrata con humor el habla, los códigos y las relaciones de los barrios de Roma.
Baja hacia el sur y cambia el registro por completo, el napuletano suena a música, con una entonación que sube y baja en cada oración. Escucharlo por primera vez en las callecitas dei Quartieri Spagnoli, mientras te sirven tu plato de “spaghett’ ca’ pummarola”, deja una impresión que no se olvida, palabras como “Azz!”, una expresión de sorpresa que puede equivaler a un “¡vaya!” y “Marò!”, utilizada para expresar sorpresa, preocupación o incredulidad, aparecen constantemente y se quedan grabadas en la memoria del visitante. Para escuchar más napolitano, el cine de Paolo Sorrentino es un buen punto de entrada. È stata la mano di Dio mete al espectador de lleno en una Nápoles familiar, futbolera y cotidiana, donde las voces forman parte esencial de la historia.
El norte abre un capítulo distinto, el veneto tiene una musicalidad propia y una gran variedad local, en Venecia puedes escuchar expresiones como “xe”, equivalente al italiano “è”, mientras que otras palabras y pronunciaciones inmediatamente delatan el origen de quien habla. Y hay un detalle que siempre me ha parecido fascinante, el veneto también sobrevivió al otro lado del Atlántico. En Chipilo, una localidad de Puebla, fundada a finales del siglo XIX por inmigrantes provenientes principalmente de Segusino, en la provincia de Treviso, todavía se conserva una variedad de veneto que evolucionó durante generaciones lejos de Italia. Escuchar ese dialecto en México es encontrarse con una pequeña parte del Véneto que tomó otro camino y terminó echando raíces en Puebla.
Italia funciona como una colección de identidades regionales, aprender un puñado de palabras de cada lugar abre puertas, los locales suelen notar el esfuerzo y la conversación cambia inmediatamente, después de unos días en cada región empiezas a reconocer sonidos y palabras, y entonces el viaje cambia, ya no solo estás recorriendo Roma, Nápoles o el Véneto, empiezas a reconocer las voces particulares de cada lugar.





Comentarios